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Aunque el organismo editor del Boletín fue creado en el año 1849 como "Comisión para formar la carta geológica del terreno de Madrid, y reunir y coordinar los datos para la general del reino", no es hasta el año 1874 cuando, tras pasar a denominarse "Comisión del Mapa Geológico de España", se comienza a editar esta revista. Efectivamente, la publicación del Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España está autorizada por orden de la Dirección general de Obras Públicas, Agricultura, Industria y Comercio, de fecha 30 de junio de 1873, en la que se dispone que el Director de la Comisión pueda publicar memorias, mapas, descripciones y noticias en cuadernos periódicos, en forma análoga a la de los boletines y memorias de las Sociedades geológicas de Londres y de Francia. De esta forma, el tomo I de la primera serie se publica al año siguiente (1874), siendo el Director de la Comisión del Mapa Geológico el prestigioso ingeniero Manuel Fernández de Castro; se imprime en la Imprenta y Fundición de Manuel Tello, sita en la calle Isabel la Católica 23 (Madrid). En el prólogo de este tomo I ya se indica que la finalidad de esta publicación es dar a conocer al público los trabajos que realiza la Comisión, como los bosquejos geológicos provinciales, y que están depositados en su mayor parte en el archivo; "...para que los hombres de ciencia y los industriales pudiesen aprovechar los datos que encierran esos valiosos documentos... Apenas habrá ingeniero de minas, profesor de geología o naturalista, que no posea un caudal de observaciones a que daría prontamente cuerpo, con evidente utilidad para las ciencias, si se les facilitasen los medios de publicarlas a medida que fueran haciéndolas".

BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO - IGME

 

 

BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO - IGME
 

 

BOLETÍN GEOLÓGICO Y MINERO - IGME

 

Además se hacía una pormenorizada relación de los documentos que tendrán cabida en estas publicaciones, con 16 epígrafes, entre los que figuran: mapas, reconocimientos regionales, descripciones de fósiles, catálogos de rocas y minerales, estudios de criaderos, aplicaciones a la agricultura, construcción e industria, estudios de manantiales y alumbramientos de aguas subterráneas, catálogos de objetos prehistóricos, noticias de terremotos, inundaciones, aerolitos y demás fenómenos geológicos, traducciones de trabajos extranjeros, extractos de nuevos descubrimientos, noticias bibliográficas, fragmentos de obras antiguas, documentos oficiales, y cuantos trabajos sobre geología sean dignos de ver la luz pública. Esta primera serie se publicó de forma regular, a tomo por año, entre los años 1874 (tomo I) a 1893 (tomo XX).

 

En el año 1896 se publica el primer volumen (correspondiente a 1894) de la segunda serie del Boletín, que se prolongará de forma irregular hasta el final del siglo XIX. Con esta segunda serie se introducen en el Boletín las reseñas o recensiones bibliográficas al final de cada tomo, y los índices de títulos, materias y autores por orden alfabético, a imitación de las publicaciones de la Academia Real de Ciencias de Londres. Se editan los tomos XXI (1894), XXII (1895), XXIII (1896), XXII y XXIV (1897), XXV (1898), XXVI (1899) y XXVII (1900). Luego durante cinco años no se publica ningún volumen (1901-1905) y, con la Dirección de Daniel de Cortázar desde 1902, se vuelven a editar los tomos XXVIII (1906), XXIX (1908) y XXX (1909), dejando también en blanco el año 1907.

 

A partir del tomo correspondiente al año 1910, con el cambio de denominación del organismo editor, también cambia de nombre la revista, pasándose a llamar Boletín del Instituto Geológico de España. Con este nombre se publica, bajo la Dirección de Luis de Adaro, con regularidad entre este año y 1919 (volúmenes XXXI a XL); la imprenta pasa de ser la de la Viuda e Hijos de M. Tello, a la Imprenta de Antonio Marzo. Desde el año 1920 (tomo XLI) se inicia la tercera serie, impresa por Gráficas Reunidas y dirigida por Rafael Sánchez Lozano, que tan sólo llega al año 1926 (tomos XLVI, XLVII y XLVIII), con el paréntesis del año 1925 (sin volumen publicado).

 

Un nuevo cambio de denominación del organismo editor hace que pase a llamarse Boletín del Instituto Geológico y Minero de España a partir del año 1927 (tomo XLIX), con la Dirección de Luis de la Peña, publicándose de forma irregular a lo largo de la siguiente década: L (1928), LI (1929), LII (1930) y LIII (1933); no publicándose tomo alguno el resto de años. Durante la Guerra Civil Española tan sólo se publicó un tomo (LIV, año 1937) y no se reanudó la edición hasta el año 1941 (tomo LV), bajo la Dirección de Agustín Marín y Beltrán de Lis, en cuya primer página aparece una foto de Francisco Franco visitando el IGME, y cuyo prólogo empieza con la frase: "Después de la Liberación de España llevada a cabo por nuestro Glorioso Caudillo, el Instituto Geológico, después de haber vivido la tragedia que aquélla precedió, en la paz de estos dos últimos años, ha procedido a su reconstrucción material y espiritual. Fruto de esta labor es el haber reanudado nuestras publicaciones...". El Boletín seguiría publicándose de forma irregular en el siguiente cuarto de siglo, no editándose volúmenes en los años 1942, 1943, 1947, 1950 y 1955; y por el contrario publicándose dos volúmenes en los años 1944 (LVII 1 y 2), 1948 (LX y LXI) y 1967 (LXXVIII y fascículo 5 del tomo LXXIX).

 

Precisamente a partir del quinto fascículo del volumen LXXIX (noviembre-diciembre de 1967), siendo Redactor Jefe J.M. López de Azcona, la revista adopta su denominación actual: Boletín Geológico y Minero. Con la publicación del resto de los fascículos (1, 2, 3, 4 y 6) del volumen LXXIX en el año 1968 se inicia la cuarta serie del Boletín, y pasa a tener una periodicidad bimestral en la publicación de los fascículos (seis por año y volumen). En la Comisión de Redacción, formado por 25 prestigiosos científicos y técnicos (20 de ellos de organismos ajenos al IGME), figuraban apellidos ilustres de la geología y minería hispanas, como: Crusafont, Fúster, Hernández-Pacheco, Meléndez, Mingarro, Parga, Riba, Ríos, Solé y Virgili, entre otros. De esta forma se mantuvo publicándose con altísima regularidad hasta el año 1988 (tomo XCIX), adoptando sus características portadas de colores variados que se sucedieron (naranja, verde, azul, amarillo, azul cielo, marrón, y de nuevo naranja) con índice de contenidos, cabecera y foto. Con el volumen 100 (año 1989) se inicia la quinta serie, en la que actualmente nos encontramos, con un cambio en el diseño y color de la portada de la cubierta frontal, que pasa al actual gris plateado. Y así continúa publicándose con regularidad hasta el año 2001 (volumen 112), cuando se produce el paso de periodicidad bimestral a la actual trimestral (cuatro fascículos por año), aunque con monográficos y especiales fuera de numeración. Con la llegada del anterior editor principal, Juan José Durán, en el año 2001, se produjo una modernización y renovación del Boletín, introduciendo en el proceso editorial los estándares de cualquier revista científica homologable a nivel internacional. Estas dos últimas décadas del Boletín han sido magníficamente analizadas desde el punto de vista formal, de contenidos y difusión, en dos estudios realizados por J.M. Baltuille y por un equipo coordinado por O. Bermúdez, a los que remitimos al lector interesado.

 

Esta trayectoria puede seguirse gracias a la magnífica labor de recopilación y escaneado que se realizó hace unos años desde la Biblioteca del IGME, y que pone a disposición del interesado todos los volúmenes entre 1874 y 1999 a través de Internet en la página de la Biblioteca; además de los textos completos entre los años 2000 y 2008, y una aplicación de consulta, disponibles en la web del Servicio de Publicaciones; ambas accesibles a través de la página del Boletín (www.igme.es/boletin).

 

Andrés Díez-Herrero

 

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