Zona no
saturada: en ella los poros contienen aire y
agua. El agua está sujeta a tensiones capilares que la mantienen adherida al
terreno, y esto hace que su presión efectiva sea inferior a la presión
atmosférica.
Ésta puede dividirse en
tres partes:
a) La subzona del suelo
(o edáfica), que abarca desde la superficie del terreno hasta la profundidad
alcanzada por las raíces. Está atravesada por raíces, por huecos dejados por
raíces desaparecidas, y por pistas y canalículos abiertos por la fauna rápida
(ratones, topos…) o lenta (anélidos y similares); en ella, la humedad del suelo
varía mucho con los cambios estacionales de la vegetación; b) la subzona
intermedia, que varía en espesor notablemente de un acuífero a otro (de
centímetros a decenas de metros), o incluso puede no existir; en ella la humedad
del suelo apenas cambia estacionalmente; c) la franja capilar, que se
caracteriza por la existencia de poros, canalículos y fisuras llenas de agua que
se mantienen por encima del nivel freático a causa de las tensiones capilares;
la elevación es mayor cuanto más finos son los granos y
fisuras.