• Acuíferos confinados,
cautivos o a presión: son aquéllos que en su
límite superior o techo*, el agua está a una presión superior a la atmosférica.
Se comportan así los materiales permeables que están cubiertos por una capa
confinante mucho menos permeable (por ejemplo, una capa arenosa bajo otra
arcillosa). Durante la perforación de los pozos en acuíferos de este tipo, al
atravesar el techo de los mismos se observa un ascenso rápido del nivel del agua
hasta estabilizarse en una determinada posición. A este fenómeno se le solía
llamar artesianismo, aunque el vocablo va cayendo en desuso. El pozo será
surgente cuando el nivel piezométrico* esté situado a cota superior a la de la
boca del pozo.
B) En función del tipo
de materiales que constituyen el acuífero:
• Depósitos no
consolidados de materiales sueltos: son
formaciones geológicas constituidas por la acumulación de partículas
transportadas por la gravedad, viento o hielo; en ambiente lacustre o marino.
Suelen ser arenas y gravas de distinto origen geológico: fluvial, como los que
forman los materiales aluviales de los ríos o las terrazas de los mismos;
deltaico, si se trata de depósitos acumulados en la desembocadura de los ríos.
Por lo general son de edades geológicamente recientes. Debido
a sus buenas condiciones,
La recarga de un acuífero
confinado procede principalmente de la lluvia que se infiltra directamente a
través de la zona en la que aflora la formación acuífera, es decir, donde el
acuífero se comporta como libre, o bien donde se puede considerar como
semiconfinado y las condiciones sean favorables.
• Acuíferos semiconfinados o
semicautivos: pueden considerarse como un
caso particular de los acuíferos cautivos, en los que el muro*, el techo o
ambos, no son totalmente impermeables sino que permiten la circulación vertical
del agua. Este paso vertical de agua puede hacerse desde o hacia el acuitardo, e
incluso variar con el tiempo, según sean los valores relativos de los niveles
piezométricos.